Detrás de su imagen de coloso de cabeza rapada y de tipo duro que encarna a Dominic Toretto en la saga Fast & Furious, Vin Diesel esconde una vida sentimental de una discreción absoluta, lo opuesto de la exposición mediática que conocen la mayoría de las estrellas hollywoodienses.
Desde 2007, el actor comparte en efecto su vida con la modelo mexicana Paloma Jimenez, una relación mantenida lejos de los focos y preservada con un cuidado poco común. La pareja, que forma una de las más estables y discretas del cine estadounidense, ha tenido tres hijos juntos, dando fe de una vida de familia plena y sólidamente anclada. Sin embargo, pese a esos años de vida en común y esa descendencia, Vin Diesel y Paloma Jimenez nunca han querido casarse, una decisión asumida que dice mucho de su concepción del compromiso. Para el actor, el amor y la fidelidad no se miden por un contrato de matrimonio ni por un documento oficial, sino por la fuerza del vínculo moral y afectivo que une a dos personas en el día a día. Esta filosofía, a contracorriente de las convenciones, ilustra la personalidad de un hombre apegado a sus valores y a una cierta idea de la libertad dentro de la pareja. Particularmente protector con su familia, Vin Diesel vela celosamente por preservar a sus hijos y a su compañera del frenesí mediático, negándose a exponerlos y a transformar su intimidad en espectáculo. Esta discreción contrasta con la imagen espectacular y viril que proyecta en la pantalla, revelando a un padre de familia profundamente implicado y preocupado por el bienestar de los suyos. La historia de amor entre Vin Diesel y Paloma Jimenez, duradera y al margen de las miradas, demuestra que es posible llevar una carrera hollywoodiense en la cima al tiempo que se lleva una vida privada ordenada y preservada. Constituye uno de los secretos mejor guardados del actor, que siempre ha sabido separar su personaje público flamígero del hombre discreto y apegado a los valores familiares que es en realidad.
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